viernes, 9 de enero de 2015

ACUSADO DE "XENÓFOBO" 2015-01-08
En respuesta a la Comisión Islámica


En respuesta al ataque recibido por parte de la señora Natalia Andújar, presidenta de la Comisión de Formación de la Comisión Islámica de España, deseo manifestar lo siguiente:

En primer lugar, que me ratifico en todos los extremos a los que me refería en el artículo al que usted hace referencia, 
publicado en Libertad Digital gracias a la libertad de expresión que garantiza el estado de derecho.
En segundo lugar, que me parece muy revelador del talante de la señora Andújar la petición de censura para la expresión que disiente de su pensamiento y de sus creencias. Sin embargo, convendría que la citada señora tomase en cuenta que aún estamos lejos de vivir en una sociedad en la que sean de aplicación las normas que impidan el efectivo ejercicio de la libertad de expresión, tal y como ella manifiesta sería su deseo.

En tercer lugar, que resulta algo cómico el que la presidenta de la Comisión de Formación de la Comisión Islámica de España me atribuya la intención de "crear una confusión permanente al identificar la dimensión política con la dimensión religiosa", cuando, precisamente, la mezcla de lo religioso y lo político resulta tan obviamente constitutiva del mundo musulmán. No está de más recordar a este respecto que, mientras nuestra civilización cristiana fue erigida justamente sobre la separación de los dos ámbitos, el civil y el religioso, no creo que pueda usted decir lo mismo de la suya.  
Por lo demás, su prédica de la libertad religiosa tiene sencilla verificación: puede convencernos a los españoles de que su preocupación por dicha libertad religiosa es real, y no un mero recurso argumental, obsequiándonos con una declaración en la que emplace a las autoridades saudíes, no ya a que permitan el ejercicio público de otras religiones que no sean la musulmana, sino siquiera para que no encarcelen a quienes posean una Biblia, para que no castiguen con la pena de muerte a quienes acogen perros en su casa, o para que no lapiden cruelmente a quienes tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Las autoridades saudíes han prohibido que los cristianos se reúnan para rezar ni siquiera en la privacidad de su casa, y castigan el proselitismo religioso con la muerte. Y quien dice saudíes puede añadir indonesias, iraníes o nigerianas. Hay donde elegir. ¿Alguna apelación, por su parte, a favor de la libertad religiosa en estos países? ¿O esta se limita a los meridianos occidentales? Si se atreve usted a calificar de "islamófobo" mi artículo, ¿cómo denominaría usted a esos correligionarios suyos?
Señora Andújar, basta de tomaduras de pelo. Cuando uno reclama un derecho, lo menos que debe hacer es estar dispuesto a reconocerle a los demás el mismo derecho. Es un principio que se conoce como reciprocidad.
Como escribí en el artículo que suscitó su ira, la tolerancia y la libertad tienen límites. Claro que no todos los que profesan el islam comparten las más extremas expresiones de intolerancia islamista ni apoyan el terrorismo; pero es también cierto que el fracaso del multiculturalismo resulta bien visible en toda Europa. Le reitero que existen civilizaciones mejores y peores, algo que, estoy seguro, usted comparte. Como le dije, ponerlas todas al mismo nivel sólo es allanar el camino a la barbarie.

Por último: hace usted referencia a lo que califica como "mito" de la invasión (supongo que se refiere a la del año 711) evidencia histórica que parece usted cuestionar, en la línea del más negro revisionismo histórico. Pero los españoles sabemos muy bien que tal "mito" es una realidad histórica incuestionable, a la que, eso sí, tenemos que agradecer la conformación de un profundo sentido de la identidad nacional forjado durante los ocho siglos de combate por el recobro de la patria de nuestros antepasados.

Permítame, en todo caso, señora Andújar, expresarle mis mejores deseos para las fiestas tan entrañables que en estos días celebramos y para el año que comienza.


Enlace: http://www.libertaddigital.com/opinion/santiago-abascal/en-respuesta-a-la-comision-islamica-74463/

jueves, 8 de enero de 2015


LA VIEJA EUROPA

Hoy no es un día cualquiera, Europa, la vieja y Cristiana Europa, ha sufrido un ataque en uno de sus pilares fundamentales, aquel que hace que la democracia sea democracia, se ha atacado la libertad de expresión. Se ha atacado a unos trabajadores que se dedicaban a dibujar, a escribir, a ser libres en su expresión y comunicación. Se les ha atacado en nombre del Islam, en nombre de Ala, se creerán mártires, héroes de la yihad, no, son cobardes asesinos, nada más, asesinos que degradan el concepto de ser humano, asesinos que por hacerlo en nombre de quien lo hacen, deben ser condenados sin excusa por todos aquellos que se mantienen callados. Desconozco si Europa, la vieja Europa recibirá más zarpazos cobardes de este tipo, es probable, pero la fortaleza de la vieja Europa debe prevalecer, los valores de democracia, libertad de expresión, y tantos otros que en otros sitios son tabú, debemos defenderlos a toda costa, ha costado mucho ganarlos para que cuatro asesinos nos intimiden. Por esas personas vilmente asesinadas, y por la vieja Europa cristiana estamos todos hoy de luto, y esta noche nuestras oraciones estarán con ellos.

viernes, 2 de enero de 2015

DESCUBRE EL VERDADERO SENTIDO DE LA NAVIDAD.

Les dejo un video que me ha pasado un buen amigo sobre el verdadero sentido de la navidad, es muy explicativo



martes, 30 de diciembre de 2014



MENSAJE DE NAVIDAD DEL GRAN MAESTRE DE LA MILICIA DEL TEMPLO 
(Traducido al Español)
   Nunca como en estos tiempos, habíamos sentido tan fuerte la necesidad de intercambiarnos las felicitaciones por una Navidad que recordara a todos su verdadero significado: festejar el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo por todo lo que ha representado para la humanidad, su redención, para que la Navidad de Nuestro Señor se convierta también en la Navidad de los hombres, de los hombres de buena voluntad.

   ¿Por qué la Navidad es hoy la esencia del Cristianismo y la fiesta más sentida de la civilización que, nacida desde la cuna de Belén, se transmitió a todo el mundo? Por lo menos hasta cuando los cristianos, incluidos los católicos, que deberíamos ser los custodios de la Navidad por legítima e ininterrumpida tradición, no recapitulemos definitivamente ante el enemigo más pérfido y falso, a sus cosas mundanas, a la pérdida de su identidad y de su fuerza (“estamos en el mundo, pero no somos del mundo”).

   Y es propio de la Navidad el que debamos volver a partir para descubrir de nuevo nuestro catolicismo y no permanecer como bautizados indiferentes, para reencontrar totalmente la vocación de la misión que se nos dio por medio de grandes gestas, y sobre todo, de coherente testimonio diario, comenzando por no avergonzarnos de ser y de actuar como católicos; ¿o preferimos arrinconarnos en la sacristía?

   Por ejemplo: hoy tenemos miedo del avance islamista, que verdaderamente es un peligro real e inmediato; sin embargo, no hay que temer a la fuerza del Islam sino a nuestra debilidad, mas ¿por qué podemos temer al Islam, una “religión”  que reivindica su imposición solo por la violencia?

   Naturalmente, esto vale para todo lo que hoy se opone al mensaje de Cristo, desde el materialismo práctico al ideológico, desde el sincretismo religioso al ateísmo de complacencia, unidos bajo la bandera del laicismo, de la imposición de los modales alejados de la propia naturaleza humana, a través de una sociedad donde no está muy claro el concepto de normalidad, así como la frontera entre el bien y el mal.

   Es Navidad, aunque también la Navidad sea: no dejarnos encandilar por las luces y lentejuelas de la vulgar comercialización de esta fiesta, para no arriesgarnos a perder de vista la luz del pesebre de Belén.

  Nosotros, que hemos elegido servir a Cristo bajo el estandarte de la Milicia del Temple, no podemos ocultarnos en la retaguardia de los compromisos y de una vida organizada con proyección horizontal; si “Militia” tiene ahora un sentido, no puede ser otro que el combate de la “buena batalla” para la realización de aquel Reino de Cristo que llama a la unión de todos ya desde los primeros gemidos del Niño y, particularmente nosotros, a través de nuestra específica vocación de “Milites”: fidelidad a la Regla (oración, comunidad, testimonio) en todos los momentos de nuestra vida, porque se es Caballero si sabemos vivir siempre como Caballeros.
Felicidades.
Dom. Marcello A. Cristofani della Magione

Gran Maestre. 

Para ver el mensaje original visitar la página de la sede magistral: http://www.ordo-militiae-templi.org/

jueves, 25 de diciembre de 2014

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
Basílica Vaticana
Miércoles 24 de diciembre de 2014

«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló» (Is 9,1). «Un ángel del Señor se les presentó [a los pastores]: la gloria del Señor los envolvió de claridad» (Lc 2,9). De este modo, la liturgia de la santa noche de Navidad nos presenta el nacimiento del Salvador como luz que irrumpe y disipa la más densa oscuridad. La presencia del Señor en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegría.
También nosotros, en esta noche bendita, hemos venido a la casa de Dios atravesando las tinieblas que envuelven la tierra, guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la «luz grande». Abriendo nuestro corazón, tenemos también nosotros la posibilidad de contemplar el milagro de ese niño-sol que, viniendo de lo alto, ilumina el horizonte.
El origen de las tinieblas que envuelven al mundo se pierde en la noche de los tiempos. Pensemos en aquel oscuro momento en que fue cometido el primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Caín, cegado por la envidia, hirió de muerte a su hermano Abel (cf. Gn 4,8). También el curso de los siglos ha estado marcado por la violencia, las guerras, el odio, la opresión. Pero Dios, que había puesto sus esperanzas en el hombre hecho a su imagen y semejanza, aguardaba pacientemente. Dios esperaba. Esperó durante tanto tiempo, que quizás en un cierto momento hubiera tenido que renunciar. En cambio, no podía renunciar, no podía negarse a sí mismo (cf. 2 Tm 2,13). Por eso ha seguido esperando con paciencia frente a la corrupción de los hombres y de los pueblos. La paciencia de Dios. Qué difícil es entender esto: la paciencia de Dios con nosotros.
A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es más fuerte que las tinieblas y que la corrupción. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad. Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; está siempre ahí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, esperando atisbar a lo lejos el retorno del hijo perdido; y todos los días, pacientemente. La paciencia de Dios.
La profecía de Isaías anuncia  la aparición de una gran luz que disipa la oscuridad. Esa luz nació en Belén y fue recibida por las manos tiernas de María, por el cariño de José, por el asombro de los pastores. Cuando los ángeles anunciaron a los pastores el nacimiento del Redentor, lo hicieron con estas palabras: «Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). La «señal» es precisamente la humildad de Dios, la humildad de Dios llevada hasta el extremo; es el amor con el que, aquella noche, asumió nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios: Dios que nos mira con ojos llenos de afecto, que acepta nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra pequeñez.
Esta noche santa, en la que contemplamos al Niño Jesús apenas nacido y acostado en un pesebre, nos invita a reflexionar. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera?
Y más aún: ¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios.
La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez. La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto».
Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el misterio: allí «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande» (Is 9,1). La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: «María, muéstranos a Jesús».


 Fuente: https://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2014/index.html

martes, 23 de diciembre de 2014


FELIZ Y SANTA NAVIDAD

Mañana celebramos la noche de navidad, es verdad, todos los años la conmemoramos, el acontecimiento es el nacimiento de Jesús, ponemos nuestros árboles de navidad, cenamos con la familia, el portal de Belen, pero deberíamos ser conscientes de lo que celebramos, quizás no nos demos cuenta, quizás el hecho de haber caído en las redes del consumismo y de la rutina nos haga pensar que es un día de fiesta, eso si, de fiesta de las de verdad, pero como decía hay algo más, creo que este día lo que debemos celebrar es la llegada de la esperanza a este mundo, esa esperanza que nos permite pensar que con nuestra fe en Jesús nuestros hermanos perseguidos y masacrados en Irak pronto estarán a salvo, la que nos permite creer que esta terrible crisis acabará de una vez y llegará el trabajo a todos los hogares, la esperanza en que algún día no existirán guerras en el mundo. 
Hoy, desde la Preceptoría de España de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo -Milicia del Templo, deseamos a todos que durante estas fiestas y todo el año 2015, su fe en Jesús les renueve la esperanza en un mundo mejor.

A todos os deseamos una FELIZ Y SANTA NAVIDAD

miércoles, 17 de diciembre de 2014


S.O.S AYUDA PARA LOS CRISTIANOS IRAQUIES.

Reproducimos en el Blog la noticia casi íntegra publicada en InfoCatólica por la urgencia de la situación, es digno y encomiable que ante cualquier calamidad o catástrofe la solidaridad internacional se movilice en todos los sentidos, no voy a citar países donde han ocurrido graves catástrofes y la ayuda a llegado, mal organizada, pero ha llegado, lo que es lamentable que nuestros hermanos iraquies y sirios, que están sufriendo una persecución atroz por el hecho de ser cristianos, estén igualmente pasando penalidades por la falta de solidaridad internacional, y más reprochable es aun que el resto de cristianos no estemos arrimando el hombro y dando la ayuda que esté en nuestras manos. Desde esta Preceptoría quedamos a disposición de Cáritas para colaborar en cualquier acción que se pueda llevar a cabo con el fin de paliar la situación de nuestros hermanos en la fe.


Ningún organismo humanitario internacional proporciona ayuda a los cristianos

En dos meses no quedará nada para ayudar a refugiados iraquíes, alerta Cáritas Jordania

Los cristianos que huyeron de Mosul y de la Llanura de Nínive que encontraron refugio en Jordania son ahora más de 7.000, y los recursos disponibles para su asistencia se terminarán en dos meses. Es la alarma que ha comunicado Wael Suleiman, director de Cáritas Jordania, a la agencia vaticana Fides: «el 70 por ciento de los refugiados cristianos se concentra en el área de Ammán. Un millar de ellos están alojados en 18 parroquias, otros encontraron alojamiento en casas», señala.


(ACI/InfoCatólica) «Viven soñando con escapar a los Estados Unidos, Australia y Europa, en un terrible estado de espera que afecta principalmente a los chicos y chicas en edad escolar: pasan días enteros sin hacer nada, porque, por razones burocráticas, no tienen acceso a las escuelas jordanas».
Los refugiados cristianos de Irak alojados en el Reino Hachemita tienen un futuro incierto. «Como Cáritas Jordania –dice Suleiman– estamos en un gran problema. Sostenemos los alquileres de las familias cristianas, distribuimos alimentos y artículos de primera necesidad, pero dentro de dos meses los fondos asignados a estas iniciativas de asistencia se agotarán. Vamos a tener que decir a esta gente que deje las casas y se marchen a vivir en la calle».
Los cristianos iraquíes que huyeron de Mosul y de la Llanura de Nínive que encontraron refugio en Irak son ahora más de 7.000, y los recursos disponibles para su asistencia se terminarán en dos meses. Es la alarma que lanzó Wael Suleiman, director de Cáritas Jordania.
«Hasta ahora nos ayudaron las Cáritas de Alemania y los Estados Unidos. Pero no llegó ninguna otra ayuda de otras entidades. Ningún organismo humanitario internacional proporciona ayuda a los cristianos, para no ser acusados de actuar de manera discriminatoria», concluye.
Para ver la noticia original seguir enlace: InfoCatólica